Un placard que funcione para tu vida.
Sacar y doblar puede dar una respuesta rápida al desorden visual, pero no dura. Lo que sostiene el orden es la asignación de lugares, las zonas y las medidas.

Tenés ropa y aun así sentís que no tenés qué ponerte.
- Abrís el placard y no ves lo que tenés
- Se acumula ropa en la silla
- Hay prendas con etiqueta que nunca usaste
- Compraste organizadores y el problema sigue
Antes de tocar nada.
Se analizan las prendas que se usan y las que no, las estaciones, los accesorios y el espacio disponible real. El centímetro es la herramienta: medir antes de comprar evita la mayoría de los errores.
Cómo se desarrolla el proyecto.
- 01
Vaciar por completo
No se puede decidir sobre lo que no se ve.
- 02
Categorizar
Por tipo y uso antes que por color. El color es el último paso, no el primero.
- 03
Medir
Altura de prendas, profundidad, estantes y contenedores. Las medidas antes que la compra.
- 04
Zonificar
Lo de uso diario a la altura de la mano; lo estacional, arriba o al fondo.
- 05
Mantener
Una prenda por percha, siempre. Y una rutina de revisión agendada.
Qué queda instalado.
El objetivo no es un antes y después espectacular que dura una semana. Es un sistema que puedas sostener.
- Zonas por uso y por temporada
- Medidas registradas para futuras compras
- Criterios de mantenimiento que podés sostener
Cómo se ve en la práctica.
Lo que suelen preguntarnos.
¿Hace falta comprar organizadores?
Solo después de definir el proceso y tomar medidas. Comprar contenedores antes de saber qué va dentro es uno de los errores más comunes.
El primer paso es hablar de lo que hoy más te incomoda.
